Plataformas y ruedines: menos es más

Los pies son nuestro contacto directo con el suelo. Por ello, nuestro calzado debe ser el adecuado, para que ese apoyo sea lo más natural y cómodo posible, porque esto se traduce en una mayor salud, no sólo para nuestros pies, si no también para rodilla, cadera o espalda. Ahora bien, las modas traen consigo tendencias que no siempre son muy positivas.

Una de las más recientes es el calzado con plataformas muy elevadas, de manera excesiva y que buscan el impacto visual, a pesar de repercutir negativamente en el contacto con el suelo y el desarrollo del paso. Otro elemento demasiado habitual, pero en el calzado infantil, son los ruedines, pero los comentaremos un poco más abajo

Los pies son nuestro contacto directo con el suelo. Por ello, nuestro calzado debe ser el adecuado, para que ese apoyo sea lo más natural y cómodo posible, porque esto se traduce en una mayor salud, no sólo para nuestros pies, si no también para rodilla, cadera o espalda. Ahora bien, las modas traen consigo tendencias que no siempre son muy positivas. Una de las más recientes es el calzado con plataformas muy elevadas, de manera excesiva y que buscan el impacto visual, a pesar de repercutir negativamente en el contacto con el suelo y el desarrollo del paso. Otro elemento demasiado habitual, pero en el calzado infantil, son los ruedines, pero los comentaremos un poco más abajo

Problemas del calzado con grandes plataformas

Este tipo de calzado se puede comprar fácilmente por internet y en establecimientos físicos. Su popularidad ha crecido exponencialmente, gracias a la difusión en redes sociales por parte de artistas e influencers.

Se debe tener en cuenta que las plataformas no son negativas, siempre que su altura no sea exagerada, y se permita por completo la movilidad del pie en todas las situaciones. Al incrementar la distancia con el suelo, la sensación de contacto es menor, y se pierde en estabilidad, con el riesgo de lesiones que eso conlleva.

Además, el hecho de tener plataformas altas no debe impedir que el calzado se adapte al pie, y que la suela y la plantilla aporten la flexibilidad suficiente para, primero, evitar posibles patologías, y segundo, para aportar mayor comodidad y resistencia al andar.

Calzado infantil con ruedines: no tan divertido como parece

Imagen que contiene interior, tabla, pequeño, pieza

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Un elemento negativo en el calzado infantil son los ruedines (o Heelys), bastante habituales pero con características negativas para el pie. Como muestra, un estudio de Roberto Pascual -de la Universidad Miguel Hernández-, que en su muestra señala como el 11% de los escolares que acudieron al centro presentaban este tipo de zapatillas.

En una etapa de crecimiento, los niños y niñas no deberían llevar elementos debajo de su talón que aporten inestabilidad a una estructura física aún por configurarse completamente. Además, este tipo de añadidos al calzado son muy inestables, porque podrían causar caídas accidentales, provocando esguinces o fracturas, ya que la superficie de apoyo con el suelo se reduce un 25%.

En informe presentado por la Universidad Miguel Hernández y el CGCOP señala que, en estas zapatillas:

El elemento más crítico es la altura de tacón. La diferencia en algunos modelos de una zapatilla con rueda o sin rueda puede ser de hasta 5 centímetros. […] Así, con un tacón de 4 centímetros el talón ya sólo soporta el 50% del peso y el otro 50% el antepié. A medida que el tacón aumenta, el antepié soporta mayor carga. Esto puede tener consecuencias en problemas de crecimiento, enfermedad de Freiberg o metatarsalgias, así como el posible acortamiento a largo plazo de la cadena muscular posterior y su relación con las talalgias, como la enfermedad de Sever y el desarrollo de pies planos que no evolucionan de forma fisiológica a partir de los 8 años de edad.

Así, este añadido puede ser altamente perjudicial, no solo a nivel del pie, si no también sobre las presiones y los pesos que se reparten con rodilla y cadera. Y, a estas edades, estos problemas pueden dejar importantes problemas si no se acude a una revisión podológica. Además, en datos de este informe, el calzado con ruedines pesa hasta el doble que uno normal, lo que repercute en la comodidad y el descanso de los pies. 

Este tipo de problemas se aplican también a cualquier tipo de calzado no apto para el uso cotidiano y habitual a lo largo del día, como pueden ser los botines de fútbol sala o de césped artificial, y las zapatillas de baloncesto. Los primeros suelen ceñirse más al pie, limitan más la circulación, y presentar una suela con rugosidad y tacos, mucho más inestable y con un reparto de pasos poco eficiente si no se está practicando ese deporte.

Bibliografía:

Pascual, R. (2016). Deportivas con ruedines. CGCOP. Recuperado de: https://copomur.es/wp-content/uploads/2016/04/160322Nota-prensa-Colegio-Oficial-Podo%CC%81logos-ruedines.pdf