Equipo Nómada: “En la vida hay muchos pequeños lugares a donde llegar para poder mejorar el mundo”

Equipo Nómada es una ONG de ayuda a la salud y el bienestar de grupos en riesgo de exclusión social. Entre sus iniciativas se encuentra la concienciación sobre el cuidado de los pies. Para ello, en sus filas cuentan, entre otras, con dos podólogas, las doctoras Marta Grela Fariña e Iria Somoza Paz. Ellas nos cuentan todo sobre su nueva iniciativa.

¿Cómo surgió el proyecto de Equipo Nómada?

Hace ya más de 4 años, nos embarcamos por primera vez en la aventura de la ayuda humanitaria, participando en proyectos sociosanitarios en Marruecos. Con tan solo dos breves viajes, nos dimos cuenta de que nos sabía a poco, y decidimos mudarnos durante unos meses tras acabar la carrera. Así comenzó la que consideramos una de las mejores experiencias de nuestra vida. Ya de vuelta en España, con el transcurso de un par de años inmersas en el mundo profesional, decidimos que esa experiencia no podía quedar ahí.

En pleno confinamiento, la inquietud y las ganas de escribir nuestra propia historia, hizo que aunáramos fuerzas cinco profesionales sanitarias, y fundáramos nuestra propia ONG Equipo Nómada. Siempre hemos creído que en la vida hay muchos pequeños lugares a donde llegar para poder mejorar el mundo. Esa es nuestra misión principal.

¿En qué consiste vuestro trabajo?

Nuestro principal objetivo es realizar actuaciones para favorecer el bienestar de personas en riesgo de exclusión. Para ello, realizaremos en primer lugar trabajos de campo en las regiones donde tengamos intención de actuar. En estos trabajos analizaremos la prevalencia de patología, y pondremos en marcha los proyectos necesarios para tratar las necesidades reales y cuantificadas de cada especialidad sanitaria.

En este 2021, si la pandemia lo permite, realizaremos nuestro primer proyecto en Camerún y continuaremos los proyectos iniciados en Marruecos. En cuanto a Camerún, será nuestro primer viaje a esa región, donde queremos realizar un trabajo de campo cuantificando las necesidades sanitarias actuales.

En el ámbito de la podología haremos un examen del funcionamiento del método Ponseti y en su caso perfeccionamiento, así como de las patologías podológicas presentes, con posibles campañas quirúrgicas en caso de requerimiento. En el ámbito de la diversidad funcional realizaremos la planificación e instauración de salas multiterapia donde poder tratar mediante terapia física a los pacientes que lo requieran. En Marruecos, sin embargo, el trabajo de campo ya está realizado.

¿Hay concienciación sobre el cuidado y la salud del pie en esas zonas?

Dado que nuestra principal región de trabajo en estos momentos son países africanos, cabe esperar que la concienciación y el cuidado, son limitados. Analizar estas regiones conlleva aclarar que Marruecos, por ejemplo, cuenta con un alto porcentaje en situación de pobreza absoluta, el 79’4 % de las cuales viven en el mundo rural. Esta situación hace presagiar que la salud podológica es muy distinta a la europea.

El calzado inadecuado, la escasez de transporte, el trabajo rural, la incapacidad de acceso a la sanidad privada y el nivel sociocultural bajo hacen que la concienciación sobre el cuidado podológico sea muy baja o nula. Nuestra experiencia previa en Marruecos así nos lo confirmó. A nivel mundial son 5 millones de personas las que no tienen acceso a una atención quirúrgica asequible. Cada año, 77’2 millones de personas se ven afectadas por discapacidades que podrían ser resueltas con cirugía.

La exclusión social de algunos colectivos como discapacitados, menores, mujeres o homosexuales, es aún hoy en día uno de los problemas estructurales con los que cuenta Marruecos. La diabetes afecta a un 6’6% de la población, es decir , 1’5 millones de personas. El pie diabético es una complicación que presenta entre un 5-10% de los casos. Esta enfermedad es responsable de altas tasas de mortalidad prematura y discapacidad, relacionada en gran medida como consecuencia de las complicaciones degenerativas. Esto hace que el manejo de la enfermedad sea complejo y costoso para las instituciones y pacientes. Estos hechos subrayan la necesidad de poner en marcha estrategias preventivas más efectivas.

La cirugía podológica juega un papel esencial en el tratamiento de esta patología. Diferentes estudios demuestran que la prevención de ulceración mediante cirugía preventiva minimiza los casos de ulceraciones en pacientes evitando complicaciones y amputaciones del miembro inferior.

¿Cuáles son las patologías podológicas más comunes?

Entre las componentes de Equipo Nómada sumamos más de 31 meses viviendo en el país y conocemos las necesidades siendo, en ámbito general, la infancia con diversidad funcional, las personas mayores o con recursos socioeconómicos muy limitados, las poblaciones más vulnerables y beneficiadas de nuestras actuaciones.

En un terreno podológico, el pie zambo instaurado, no tratado o yatrogénico, en niños y adolescentes, así como el astrágalo vertical o los pies equinos, son las patologías más limitantes que nos encontramos con cierta asiduidad. Cabe destacar que los tratamientos quiropodológicos tienen vital y esencial importancia. Los helamos pétreos, neurovasculares, onicogrifosis y onicomicosis, son patologías que hemos tratado a diario en nuestros proyectos y que seguiremos haciendo durante todas nuestras estancias.

Creemos que siendo un tratamiento económico, que no requiere una curva de aprendizaje tan elevada como el quirúrgico, por ejemplo, es uno de los cuales se pueden beneficiar la mayoría de nuestros pacientes.

En las últimas semanas comentasteis en vuestras redes sociales el problema de los pies zambos y su tratamiento deficiente en estos países, sobre todo en la infancia. ¿Cuáles son las vías de actuación para corregir este problema?

En la última década, el tratamiento conservador ha ganado importancia en la corrección de la deformidad del pie zambo. De hecho, las últimas revisiones sistemáticas muestran que o método Ponseti es el régimen de tratamiento más exitoso para el pie zambo congénito, con una tasa de corrección inicial de en torno al 100% de los casos en los últimos estudios publicados. La perfecta manipulación es la clave para una total y rápida corrección.

El método consiste en la aplicación seriada de yesos con una técnica determinada cada 4-7 días. El número necesario de yesos variará en función de la rigidez y deformidad, así como de la técnica del profesional. En un 90% de los casos es necesaria la realización de una tenotomía del tendón de Aquiles. Este procedimiento es ambulatorio y se realiza bajo anestesia local y con una incisión de 1 mm. Tras dicha tenotomía se colocará un yeso durante unas 2-3 semanas. Alcanzada la corrección deseada se debe comenzar la ferulización de la deformidad hasta los 4-5 años de edad, dado que la férula no corrige, sino que mantiene la posición alcanzada en la fase anterior.

En niños mayores, adolescentes o adultos, cuando el método anterior no sea suficiente, se tratará dicha deformidad con la última fase descrita del método Ponseti, con una transposición tendinosa mediante mínima incisión. Previa colocación de los yesos hasta alcanzar la aducción necesaria, normalmente entre 1-3 yesos. Se trata de un método efectivo y económico ideal para utilizar en países donde los recursos son limitados.

¿De qué manera se puede apoyar el proyecto de Equipo Nómada?

Principalmente, lo que necesitamos en este momento es apoyo económico y difusión. Para comenzar a desarrollar estas propuestas, necesitamos adquirir los medios y materiales necesarios, y todo ello conlleva un gasto económico. Hemos creado un espacio solidario online, donde adquirir productos para colaborar con los proyectos.

Para obtener la mayor viabilidad posible de nuestros proyectos queremos respaldarlos con investigación sanitaria para cuantificar las necesidades y el impacto de nuestras actuaciones.

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