El peso de la mochila afecta a los pies de los más pequeños

Con el regreso a las clases de los más pequeños, siempre llega la preocupación de qué material escolar comprar. Entre este, se encuentran las mochilas que, más que preocuparnos de su estética, deberíamos asegurarnos de que no sostienen más peso del recomendado para evitar que esto repercuta en la salud de los más pequeños. Una carga excesiva no solo afecta a la espalda, sino que también puede alterar otros aspectos del aparato locomotor, entre el que se encuentra la forma de caminar del niño.

El peso que el cuerpo de un niño o niña puede llevar en la espalda sin tener efectos perjudiciales, dependiendo del estudio que se consulte, no debería superar el 10-20% de su peso corporal para que no tenga repercusiones en su salud, a corto o largo plazo. Entre las consecuencias que se pueden desencadenar con un exceso de carga se encuentra la alteración de la biomecánica de la marcha, pero también otros problemas del aparato locomotor, lesiones en las caderas, pies o espalda. Estos se podrían agravar de padecer alguna alteración de base como podría ser la escoliosis o los pies planos.

Los problemas que puede ocasionar una carga excesiva en las mochilas son variados y, en su mayoría, implican a la estructura ósea o muscular de la espalda: escoliosis, hipercifosis, hiperlordosis, espondilolistesis, lumbalgia, dorsalgia, etc. Aunque también se encuentra la artrosis precoz, que es una enfermedad de las articulaciones caracterizada por una degeneración del cartílago y una proliferación del tejido óseo.

Por otro lado, no solo el peso, sino también el modo en el que se porta la mochila tendrá gran influencia en la salud de los niños. En este sentido, el estudio realizado por Ozgül (2012) hace una evaluación de las alteraciones biomecánicas a la hora de llevar la mochila de un solo brazo. Durante la investigación se comprobó que los niños que llevan la mochila unilateralmente sufren una disminución en ángulos de flexión dorsal de tobillo, varo de rodilla, extensión de cadera y rotación pélvica. Aunque también se demostró que estos efectos sobre la mecánica de los pies son independientes del peso que lleve, sino que influye cómo se lleva. Así mismo, un aumento de peso en la zona lumbar desencadena en una alteración biomecánica en la articulación de la rodilla. 

Además, la distribución de la presión plantar cambia en función del peso y de cómo se lleve la mochila. En primer lugar, el exceso de carga causa asimetría en la distribución de carga, provocando una inclinación hacia delante del tronco para mantener el equilibrio. Por otro lado, una posición baja de la mochila da como resultado algo similar.

De un modo u otro, desde hace años se ha comprobado la influencia de la mala distribución de la carga o un peso excesivo de la mochila en los cambios posturales y, como consecuencia, en alteraciones musculoesqueléticas. En síntesis, a la hora de portar una mochila o de cargarla, se deberían tener en cuenta los siguientes consejos elaborados por la Asociación Española de Pediatría (AEP):

  1. En primer lugar, siendo este el más evidente, la mochila debe pesar lo mínimo posible, por lo que se debe retirar el contenido que no se usará durante ese día.
  2. La organización del material dentro de ella también será importante, pues lo más pesado deberá colocarse en la parte inferior
  3. Deberá situarse en el centro de la espalda, a nivel de la cintura y pegado al cuerpo. Esto también lleva a hablar sobre la necesidad de llevarla bien colocada, empleando las dos asas para llevar el peso correctamente distribuido y no sobrecargar ninguno de los dos hombros.
  4. La condición física del menor también será importante, pues es necesario tener una musculatura adecuada que ayude a llevar la carga de la mochila escolar.
  5. Así mismo, el tiempo de transporte de la mochila debe ser el mínimo, estableciendo la recomendación de no exceder los 15 minutos.
  6. En el caso de ser mochilas de ruedas, se aconseja empujar y no tirar de ella. Además, también se recomienda que esta tenga asa regulable según la altura.

De este modo, siguiendo estas sencillas recomendaciones no solo se evitarán los habituales dolores en la espalda derivados de portar mochilas escolares, sino que se evitarán problemas mayores que afectan a los pies y a su marcha y, por tanto, que tienen una repercusión global en el cuerpo.

Bibliografía:

  • Investigadores analizan cómo el peso de la mochila de un niño influye en su forma de caminar (2019). Universidad de Malága.
  • Kim, K.; Kim, C., Oh, D.W. (2015). Effect of backpack position on foot weight distribution of school-aged children. Journal of Physical Therapy Science, v. 27, nº 3, pp. 747-749.
  • Ozgül, B. et al. (2014). Effects of unilateral backpack carriage on biomechanics of gait in adolesents: a kinematic analysis. Acta Orthopaedica et Traumatologica Turcica, v. 46, nº 4, pp. 269-274.
  • S. F. (2018). La carga de la mochila escolar no debe superar el 15% del peso corporal. ABC.es.
  • Vargas, Y. (2020). Desarrollo de hábitos saludables para la mejora de la higiene postural en el alumnado desde el área de educación física. Universidad de La Laguna

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