Cuidar la piel de los pies es importante: consejos para evitar quemaduras solares

Con la llegada del verano y del calor, las cremas solares vuelven a las estanterías más vistosas de farmacias, droguerías e incluso supermercados. La preocupación por evitar las peligrosas y molestas quemaduras parece aumentar con la llegada de los meses estivales, sin embargo, nuestros pies siempre son los grandes olvidados a la hora de aplicar las medidas de seguridad y precaución necesarias para evitar males mayores, a pesar de ser una de las partes del cuerpo más susceptibles de desenvolver melanomas u otro tipo de cáncer de piel asociado a quemaduras o la exposición solar.

Tomar el sol o tratar de broncearnos con lámparas tiene inconvenientes como el envejecimiento de la piel, quemaduras y, en los casos más graves, el desarrollo de algún tipo de cáncer de piel. En este sentido, las quemaduras de sol están causadas pola radiación ultravioleta (UV), ya sea del sol o de fuentes artificiales como lámparas de bronceado. Por esto, debemos protegernos del sol, sea cual sea el tiempo de exposición, pues una quemadura puede suceder en menos de 15 minutos y, por el contrario, su curación puede tardar desde días a semanas en función de su gravedad. Así mismo, habrá ciertos factores de riesgo como:

  1. La edad. La piel de los menores de 5 años y ancianos mayores de 65 años es más delgada, por lo que la profundidad de la quemadura también podrá ser mayor. Además, hay patologías asociadas al segundo grupo que también aumentan el riesgo como puede ser la diabetes, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, cáncer u obesidad, por ejemplo.
  2. El color. Aunque todos los tipos de pieles pueden ser sujeto de quemaduras solares, las más claras son más susceptibles de padecerlas.
  3. El momento y el lugar. La hora del día influirá, como también lo hará la proximidad a superficies reflectantes como puede ser el agua, la arena, el hormigón, la nieve o el hielo. Así mismo, a cuanta mayor altitud nos situemos, mayor será la exposición a los rayos ultravioleta, pues aumenta aproximadamente un 4% por cada 305 metros.
  4. Localización. Es importante porque determina la profundidad de la quemadura, ya que en algunas zonas la dermis es más delgada. Por eso, son consideradas zonas de especial riesgo las superficies de flexión de los brazos, antebrazos y muslos, el perineo y la cara.
  5. Otros factores. El riesgo puede aumentar por el uso de antibióticos orales, anticonceptivos y tranquilizantes, entre otros.

En este sentido, nuestros pies son una de las zonas más delicadas de nuestros cuerpos en cuanto a la sensibilidad a la exposición solar, pues estos no están acostumbrados al contacto directo y prolongado con él. Así pues, podemos tomar una serie de medidas para prevenir las quemaduras y también patologías derivadas de estas:

  1. Evitar exposiciones excesivas. Es recomendable el uso de parasoles en la playa, fijándonos en que los pies también están a la sombra, evitar la exposición durante las horas centrales del día y consultar el Índice Ultravioleta de la zona en la que estamos.
  2. Usar abundante protección solar. Se debe aplicar suficiente crema solar por todo el pie, incluidos los dedos u las plantas.
  3. Vigilar nuestros pies. Echarle un vistazo regularmente a nuestros pies es uno de los gestos más efectivos de cara a anticiparnos al desarrollo de alguna enfermedad. Por eso, es importante buscar cualquier tipo de alteración dérmica o lesión extraña que se pueda presentar en ellos y, en caso de encontrar algo que nos genere desconfianza, se debe visitar al podólogo.
  4. Sopesar los factores de riesgo. Como se viene diciendo hasta ahora, hay ciertos factores que predisponen a nuestros pies a sufrir quemaduras o patologías asociadas a estas. Por esto, será importante tener en cuenta aspectos como una exposición excesiva y sin protección al sol, la piel clara o la historia familiar.

Por otro lado, los síntomas de una quemadura van de los más evidentes como el enrojecimiento de la zona o el calor que puede desprender, hasta dolor, edema e incluso ampollas.  A pesar de que es mejor prevenir que curar, para facilitar la recuperación se deben aplicar cremas antiinflamatorias con corticoides, específicas para este tipo de quemaduras solares, varias veces al día y aplicando crema en exceso para que la piel la vaya absorbiendo. Además, también se recomienda aplicar compresas templadas de agua o suero; evitar el jabón, esponjas o frotar la piel dañada, así como ciertas substancias grasas como pueden ser las vaselinas o pomadas; no caminar por superficies calientes ni exponer al sol la zona quemada; y, en algunos casos, se podrá consumir paracetamol o antiinflamatorios no esteroides por vía oral para el dolor.

Sin embargo, es recomendable visitar a un podólogo de presentar quemaduras graves y ampollas, ya que será este el que nos pueda indicar con mayor acierto cuáles deben ser los pasos a seguir para curar y mejorar la quemadura de nuestros pies.

Bibliografía:

  • Mascaró, J.M. Quemaduras solares: del eritema  la ampolla al cáncer de piel. Prevención y tratamiento. Clínic Barcelona Hospital Universitari.
  • ¿Qué hacer ante una quemadura solar en los pies? (2018). Instituto Valenciano del Pie.
  • Protect your feet from the sun. American College of Foot and Ankle Surgeons.
  • Saz Peiro, P. (2018). Tratamiento y prevención de quemaduras solares. Medicina Naturista, v. 12, nº 12, pp. 48-50.


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