DEFORMIDADES DIGITALES: DEDOS EN MARTILLO Y EN GARRA

En el marco de patologías del pie, las deformidades digitales son de las más habituales. Principalmente, tienen que ver con la alineación de los dedos, pudiéndose observar en ellos que no presentan un aspecto normal. Cuando se producen estas deformidades, observamos desviaciones en nuestros dedos bien desde una perspectiva lateral (flexión), frontal (rotaciones), o superior (desviación hacia adentro o hacia afuera) o, lo más frecuente, una combinación de ellas. 

Las deformaciones que más frecuentemente afectan a la flexión de los dedos son los dedos en martillo y los dedos en garra, aunque existen otras como los dedos en maza o en cuello de cisne.

Los dedos en garra consisten en la deformación producida en los dedos, salvo el gordo, que implica la extensión exagerada de la articulación metatarsofalángica y la flexión de las falanges media y distal, con lo que el dedo se flexiona en todas sus articulaciones, como si fuese una garra. En los dedos en martillo, sin embargo, la articulación interfalángica distal no está afectada. Podemos valorar la evolución de la alteración del siguiente modo: flexible, si al tocar el dedo podemos extenderlo sin problema alguno, y rígida, si no podemos estirar el dedo por que la articulación está ya muy anquilosada.

Paciente con deformidad digital en garra

CAUSAS

  1. La biomecánica individual del individuo es la principal causa que propicia esta deformidad, así como otra deformidad podálica.
  2. El uso de calzado estrecho, ajustado, que obligan a los dedos a flexionarse ya que no tienen espacio suficiente.
  3. En ocasiones, se asocia a la afección del ‘hallux valgus’ o juanete, pies cavos, planos o valgos, etc.
  4. Traumatismos: en caso de sufrir algún traumatismo directo que provoque lesiones musculares o nerviosas.
  5. Secundaria a otras afecciones como  artritis, afectaciones neurológicas o metabólicas.
  6. Congénitos o hereditarios…

SÍNTOMAS

El síntoma más obvio es la deformidad del dedo. En función del tipo, las articulaciones interfalángicas del dedo se verán afectadas por el dolor al producirse el rozamiento con la parte del calzado que cubre el pie. También la punta de los dedos puede doler debido al exceso de presión. Es importante tener en cuenta que aún sin roce o exceso de presión, la propia articulación puede doler debido al proceso degenerativo que sufre.  

Los síntomas más comunes son: el dolor en los dedos y también en la planta del pie, el engrosamiento de la piel, la aparición de callosidades y roces, y la inflamación de la zona.

DIAGNÓSTICO 

El/la podólogo/a que estudie el caso realizará sobre el paciente una valoración de la deformidad del dedo y su papel sobre las articulaciones. En este sentido, es importante poner en carga el pie para comprobar el dolor que siente el paciente y la posibilidad de flexión de los dedos. Además, durante la exploración hay que ver si la deformidad es rígida o flexible.

A veces, es recomendable llevar a cabo una radiografía para analizar con detalle el estado articular y el grado de desviación. Asimismo, es sugerible analizar en qué medida la biomecánica individual del doliente influye sobre la deformidad digital y compensarla con plantillas a medida si es necesario.

Para el diagnóstico final, habrá que tener en cuenta también el historial clínico del paciente y estudiar la influencia de la posible presencia de otras deformidades como el pie cavo.

TRATAMIENTO 

El grado de rigidez y de deformidad determinarán el tipo de tratamiento para estas patologías:

  • Por un lado, están los tratamientos conservadores como el uso de plantillas personalizadas que puedan evitar la consolidación de la garra cuando todavía es flexible. 
  • Los estiramientos de los músculos son aconsejables para devolver al dedo a su posición correcta y evitar que se junten (en este sentido, hay que atender a las indicaciones dadas por nuestro/a podólogo/a).
  • Las ortesis de silicona a medida pueden ayudar a corregir o evitar la progresión de la alteración en el caso de las deformidades flexibles o semirrígidas, y sobretodo en niños. En caso de alteraciones rígidas servirán para reducir los síntomas.
  • Por otro lado, los tratamientos quirúrgicos son aquellos a los que se recurre en casos más graves, en los que el tratamiento conservador no da buenos resultados o en los que el paciente prefiere una solución definitiva. En cirugía podológica se utilizan numerosas técnicas en función de la patología que presenta el paciente, y de si se trata de un dedo en garra o martillo aislado o acompaña a otras deformidades del pie. Así se pueden realizar desde técnicas de cirugía mínimamente invasiva (CMI), donde se corrige la deformidad operando con instrumentos específicos a través de incisiones milimétricas, hasta técnicas clásicas de cirugía abierta.. Hay que destacar que la cirugía podológica avanzó mucho en los últimos años, obteniéndose grandes resultados estéticos y funcionales.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Identificación de las deformidades podálicas en personas con diabetes mellitus, una estrategia para prevenir amputaciones. Estévez Perera, Abel (et al.) Publicado en: Revista Cubana de Endocrinología (2013)

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