PROBLEMAS DE CIRCULACIÓN EN PIES Y PIERNAS

Muchas personas sufren a diario problemas de circulación. Si apreciamos un hinchazón en los pies o una simple sensación de hormigueo tendremos que acudir al podólogo ya que suelen ser los síntomas más corrientes de problemas circulatorios.

Existen estudios que establecen que a partir de los 50 años, la mitad de la población padece de una mala circulación de la sangre. Los pacientes suelen infravalorar la situación, ya que por norma general no representa una alteración grave para la salud. No obstante hay que tener presente que la falta de circulación puede llegar a reducir la calidad de vida de las personas.

Síntomas

Existen una serie de señales que se observan a simple vista y que nos indican que es muy probable que tengamos problemas de circulación  Los signos más frecuentes son los siguientes:

  • Arañas vasculares. Como su nombre indica tienen forma de telaraña y color rojizo. Al igual que las varices aparecen debajo de la piel por un mal retorno de la sangre
  • Varices y piernas hinchadas. Las varices aparecen cuando las paredes venosas se debilitan y provocan una acumulación de sangre en las venas.
  • Engrosamiento y cambio del color de las uñas de los pies. Si la sangre no llega correctamente a los dedos de los pies, las uñas pueden volverse azuladas o violetas como consecuencia de la falta de oxígeno
  • Alteración en el color de la piel. En ocasiones los pacientes aparecen en consulta con los pies muy blanquecinos, con moratones o con ciertas manchas amarronadas. Son síntomas de una mala circulación
  • Cansancio y agotamiento al realizar movimientos. Si tenemos la sensación de que nos cuesta movernos o de que nos agotamos facilmente puede que tengamos una mala circulación de la sangre
  • Cambios de temperatura. Debido a la mala circulación la temperatura de nuestros pies puede sufrir un descenso notable, o al contrario, podremos sentir un calor excesivo en ellos
  • Piel seca y dura. Aquí viene la importancia de hidratar correctamente los pies con cremas para evitar heridas superficiales. Con una mala circulación las heridas en los pies y piernas cicatrizarán lentamente

Prevención

A continuación se muestran una serie de consejos a seguir para prevenir o mejorar todo problema relacionado con el flujo sanguíneo:

  • Evitar estar en la misma posición. Debemos mover las piernas y pies a menudo, dar pequeños paseos y no estar sentados con las piernas cruzadas durante mucho tiempo. Resulta beneficiosos tumbarse y colocar las piernas en alto
  • Medias compresoras. En caso de necesitarlas se debe acudir al especialista para ver qué grado de compresión se necesita y cuál es la talla más adecuada para cada persona
  • Calzado cómodo y ancho. Lo más importante es que el zapato transpire bien y evitar el tacón excesivo
  • Realizar ejercicio de manera regular. La práctica de deporte favorece notablemente la circulación
  • Dieta sana y equilibrada
  • La hidratación. Beber 2 litros de agua al día e hidratarse los pies con cremas específicas para evitar la sequedad o la aparición de durezas
  • Masajear los pies. Se aconseja darse una ducha con agua fría y aplicar masajes en la zona
  • Evitar ponerse cerca de fuentes directas de calor como una estufa o un radiador, o permanecer al sol durante mucho tiempo

Tratamiento

Es fundamental acudir a un especialista en cuanto se detecte alguno de los síntomas citados anteriormente, ya que las soluciones dependen de la gravedad de la lesión. Entre los diversos tratamientos que pueden recomendar los podólogos encontramos los fármacos estimuladores de la circulación.

Como conclusión es primordial que en el momento en que se detecten cambios o indicios de padecer una mala circulación de la sangre se acuda al podólogo. Este profesional mirará la causa del problema y aplicará el tratamiento adecuado.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *