LA SUDORACIÓN DE LOS PIES, IMPORTANTE FACTOR A TENER EN CUENTA

Estar expuestos durante un largo período de tiempo al sol, realizar deporte y otros ejercicios físicos pueden provocar que el cuerpo sude, y que como consecuencia, nuestros pies suden y huelan.

Concretamente durante el ejercicio físico, la sudoración puede llegar a superar el medio litro, teniendo en cuenta que en esta articulación se va acumulando el sudor que baja de otras partes del cuerpo a causa de la gravedad. Debemos conocer el dato de que nuestros pies tienen 250.000 glándulas de sudor, por eso sudan más que otras partes del cuerpo.

El mal olor se produce cuando el sudor entra en contacto con las bacterias que tenemos en la piel, produciendo en su descomposición amonio (hidrógeno y nitrógeno) y ácido graso. Los problemas de sudoración de los pies se da mayormente en los adolescentes, aunque a cualquier persona le puede suceder.

La sudoración excesiva o hiperdrosis es un problema poco frecuente entre la población pero que debe llevarse a consulta. Esta afección produce sudor en gran abundancia sin necesidad de realizar ningún tipo de esfuerzo físico ni habiendo factores externos como el calor que pudiesen aumentar la temperatura corporal.

Causas

El exceso de sudor y con ello, el mal olor de pies no siempre va ligado a la falta de higiene. Algunos factores que pueden desarrollar la sudoración son los siguientes:

  • Los cambios hormonales. Las hormonas provocan los cambios y estos provocan desechos que se eliminan mayormente a través de las glándulas sudoríparas de los pies.
  • Existen ciertos alimentos que al degradarse ocasionan moléculas causantes de mal olor
  • El estrés y la ansiedad son trastornos que provocan la liberación de hormonas y estimulan asimismo las glándulas del sudor. En contraste, los antidepresivos también pueden causar el exceso de sudor.
  • Ciertas enfermedades metabólicas o relacionadas con el riñón
  • Consumo de substancias tóxicas como el tabaco y el alcohol
  • Infecciones por hongos y bacterias en los pies
  • Uso de calzado o calcetines que no permitan la correcta transpiración del pie. Lo recomendable es utilizar un calzado que sea transpirable, con el fin de facilitar la salida del vapor de agua. También se debe evitar poner los mismos zapatos dos días seguidos ya que el zapato puede permanecer todavía húmedo con el sudor del día anterior. Los calcetines de algodón son capaces de retener gran cantidad de agua, pero esto hace que terminen totalmente mojados y que sea imposible la salida de sudor hacia el exterior. Por el contrario, los calcetines de poliprolipeno, repelen tanto el sudor que no pueden generar el gradiente necesario de eliminación del fluido hacia el calzado. Normalmente, el volumen de sudoración sobrepasa la capacidad de absorción de cualquier tipo de calcetín o media. Lo ideal sería que el calcetín redujese al mínimo la humedad producida por el sudor en la piel.

Medidas preventivas para combatir el sudor de nuestros pies

  • Baño diario
  • Aplicar un secado correcto de pie, concretamente la zona entre los dedos
  • Calzado adecuado, transpirable
  • Cambio de calcetines y medias a lo largo del día
  • Ventilar bien los pies
  • Aplicar técnicas de relajación si es necesario
  • Realizar una dieta saludable

En ocasiones, el mal olor de pies puede persistir y empeorar con el paso del tiempo o incluso ir acompañado de alguna infección. Si se da el caso es recomendable acudir al podólogo para averiguar, a través de la exploración, si es causado por factores bacterianos o micóticos, y determinar cuál es el tratamiento adecuado. Existen varios que el podólogo le puede prescribir, desde sprays antitranspirantes hasta fórmulas magistrales específicas para el exceso de sudoración (hiperhidrosis) y el mal olor (bromhidrosis).

 

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