ESTABILIDAD DINÁMICA DE LA PELVIS Y SU RELACIÓN CON LA CINÉTICA Y CINEMÁTICA DEL PIE

El pie es el final de una cadena de movimiento que nos ayuda a contactar e interactuar con el suelo y a desplazarnos hacia adelante y en otras direcciones, pero forma parte de un sistema más complejo que se inicia en la pelvis y que también está condicionado por el tronco y los brazos. Cuando caminamos o corremos, la pelvis es la encargada de dar equilibrio y estabilidad, tanto a los dos miembros inferiores como el tronco, gracias a sus articulaciones y fuerte musculatura (abdominal, lumbar, suelo pélvicos, etc).
Cuando una persona está corriendo, tiene una particularidad diferente a la de caminar, que es que una pierna está en el aire y la otra apoyada, para recibir el impacto en un primer momento y para realizar una propulsión para avanzar en una segunda fase. En el momento en el que esta pierna está apoyada, si no hay una buena estabilización a nivel de la pelvis, se pueden producir varias alteraciones.

Cuando existe esta mala estabilización pélvica, por falta de fuerza, alineación o activación muscular, provoca aducción de cadera, rotación interna de cadera, aducción de rodilla y pronación del pie, lo cual, tanto juntas como por separado, cada una de estas alteraciones se han relacionado con numerosas lesiones y dolores en pie, rodilla, cadera y espalda.

Lo que hemos hecho nosotros en nuestro trabajo de investigación es crear tres grupos con las 47 personas analizadas (94 miembros inferiores): uno con una mala estabilización pélvica, otro con regular y otro con buena estabilización, estos grupos se crearon realizando diferentes test que fueron vistos posteriormente por 5 expertos y ellos los clasificaron en estas categorías siguiendo unos ítems establecidos en otro artículo.

Después, todos los participantes realizaron 2 pruebas:

En la primera prueba, los participantes tuvieron que correr llevando puestos dos acelerómetros: en cabeza y tibia para analizar las fuerzas de impacto.

En una segunda prueba los participantes tenían que correr y pisar en una plataforma de presiones para analizar esa pisada y estudiar la baropodometría en carrera.

Ambas pruebas se realizaban a 12km/h que fueron medidas por unas fotocélulas que nos decían a que velocidad iban los participantes.

Los resultados obtenidos fueron un poco diferentes a los esperados, por una parte, a nivel de las fuerzas generadas cuando el pie golpea contra el suelo, no hubo diferencias entre todos los grupos, lo cual nos sugiere que el propio cuerpo, aún teniendo deficiencias, es capaz de adaptarse y permitirnos correr de forma optimizada, ya que el sistema nervioso (neuromuscular) es capaz de intentar compensar estas alteraciones o carencias. Uno de los sesgos del estudio es que no se ha tenido en cuenta la fatiga, ya que creemos que en caso de fatiga muscular o neuromuscular el cuerpo no sería capaz de trabajar de forma óptima y que esta fatiga se produce antes en los que presentan mala estabilización pélvica, pero eso debe ser demostrado en nuevos estudios.

Por otra parte, cuando analizamos las presiones plantares, si hemos visto diferencias entre los grupos de buena estabilización pélvica vs mala estabilización pélvica, pero solo había diferencias en la pierna dominante. Las presiones en el grupo de mala estabilización presentaban mayores presiones en el talón medial y el primer metatarsiano que en el grupo de mala estabilización, por lo tanto, se ha asociado una mala estabilidad pélvica con mayores presiones en la zona medial del pie, que está asociado con aumento de momentos pronadores.

Por lo tanto, es más probable lesionarse en el pie de la pierna dominante en corredores con mala estabilización pélvica.

Lo interesante de este estudio es que, mucho se había estudiado de la relación de esta inestabilidad con lesiones en rodilla, donde hay muchas investigaciones que han asociado reiteradamente esa relación, pero nunca se había relacionado la pelvis con el pie, corriendo, analizando la cinética (plataforma de presiones) y cinemática (acelerómetros).

 

¿Puede incidir una inestabilidad pélvica en la dinámica de nuestros pies? ¿En qué aspectos?

Si, se ha visto que una inestabilidad (o mala estabilización) en la pelvis provoca que la rodilla se venga hacia adentro, el pie prone, el arco del pie se hunda y esto provoca lesiones como fascitis plantar, sobrecarga en los metatarsianos, tendinitis de Aquiles o tibiales. Por lo tanto, el pie no trabajaría de forma correcta.

 ¿Cuáles son los grupos de la población más afectados? ¿Esta alteración se asocia únicamente a deportistas o puede aparecer en cualquier persona?

Los grupos de población más afectados son los que realizan deportes que impliquen correr o saltar, ya que la musculatura de la pelvis-cadera-muslo tiene que soportar mayores fuerzas (hasta 3 veces el peso de nuestro cuerpo) y es cuando más se pone a prueba. Esto no se asocia únicamente a deportistas, es muy habitual en cualquier persona que no realiza actividad física, agravado si tiene sobrepeso o pasa muchas horas de pie. Muchos dolores de espalda o rodilla vienen por estos problemas y muy pocas veces son detectados.

¿Un problema en la pelvis puede afectar a otras articulaciones o musculaturas además del propio pie?

Si, se ha visto en innumerables estudios que tener una mala estabilización a nivel pélvico provoca problemas de pisar mal, lesiones en rodilla, columna e incluso cintura escapular y cuello.

El peso y una posición incorrecta influye y empeora los huesos de la pelvis y también provoca alteraciones en el pie. ¿Qué consejos daría?

Una posición incorrecta de la pelvis está relacionada con muchos dolores y factores para desarrollar una lesión. El peso empeora todo esto, ya que, si de por si estabiliza mal, cuanto más peso menos capaz es la musculatura de soportarlo. Es muy habitual ver a una persona caminar con un pie mirando al frente y otro hacia afuera, eso ya le hace pisar mal y diferente, y esto está provocado por la pelvis, por lo tanto, es un problema de arriba no del pie.

Todo el mundo debería realizar habitualmente actividad física de forma controlada igual que existen otros hábitos como los alimentarios, ya que es una forma de prevenir dolores y lesiones en el cuerpo. Solemos recomendar caminar habitualmente, realizar ejercicios de abdomen o acudir a clases de pilates o similares (los que no tengan contraindicaciones) para mejorar ese soporte del cuerpo que llaman core.

¿De qué manera se puede prevenir la inestabilidad dinámica de la pelvis y con ello reducir el impacto del pie con el suelo?

Se puede prevenir de dos formas, la primera es mejorar la alineación de la pelvis en caso de que esté alterada, esto se realiza a través de fisioterapia, entrenamiento postural, estiramientos, trabajo muscular y también a través de la alineación de todo el miembro inferior, que se realiza por los métodos comentados anteriormente y también por unas ortesis plantares a medida (plantillas).

En la tesis también se relaciona la limitación de la flexión dorsal del tobillo con presiones plantares. ¿Qué significa esto y qué resultados se obtuvieron?

La limitación de la flexión del tobillo hacia arriba (flexión dorsal) se ha asociado en muchos estudios con lesiones de pie y rodilla. En nuestro caso hemos comparado si había relación entre la limitación de este movimiento con pisar más en unos sitios que otros del pie. La conclusión que obtuvimos es que los pies que tienen menor movilidad del tobillo en flexión dorsal, al correr, pisaban en diferentes sitios y durante más tiempo, por lo que es un factor importante para producirse una lesión.

Miguel Blanco Traba, diplomado en Podología por la Universidad de la Coruña (Ferrol)

Título: Estabilidad dinámica de la pelvis y su relación con la cinética y la cinemática del pie. Autor: Miguel Blanco Traba. Directores: Alfonso Martínez Nova  y Pedro Pérez Soriano. Universidad de A Coruña. Departamento de Enfermería, 2017

Fichero de la tesis: http://dehesa.unex.es/handle/10662/6296

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